martes 17 de noviembre de 2009

¿Día internacional de la Filosofía?


El antropólogo Remo Guidieri (alumno de Claude Lévi-Strauss) desmiente un cambio en el sistema capitalista.


Si Remo Guideri (Turín, 1944) se cruzara con unos niños dentro de un mes sería capaz de arrebatarles el mito de Santa Claus bajo las calles llenas de luces. El antropólogo italiano, discípulo del fallecido Claude Lévi-Strauss, no tiene reparos en acabar con la esperanza de un capitalismo descafeinado. "Por un lado, cambiar el capitalismo es un absurdo, porque no hay alternativa. Y, por otro, las respuestas que ofrecen colectividades locales como las cooperativas de viviendas son equivalentes a las que dieron los estoicos y los epicúreos en el periodo que precedió la llegada del Cristianismo", compara, escéptico.

Guidieri abrió ayer un curso sobre su amigo y arquitecto John Hejduk (1929-2000) en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Su deformación profesional lo lleva a abrir innumerables paréntesis y a saltar de la economía a la política subrayando sus críticas a bastonazos contra el suelo: "La universidad europea es un despropósito. La fiebre por las licenciaturas ha producido que tengamos hijos titulados cuyo trabajo es pasarle las llamadas al jefe. Se mantiene porque es rentable para los Gobiernos, porque así los estudiantes no entran en las estadísticas del paro".


Infatigable estudioso de los cultos y los ritos, critica la arbitrariedad entre lo público y lo privado mientras reconoce sin sonrojos que viaja gratis y que vive en el centro-museo de París. "La gente vuelve cansada del trabajo tras horas de tráfico, cena pollo hormonado y enciende la televisión. El cálculo del capitalismo no era equivocado, pero es oportunista. Porque después el Estado inyecta dinero a la banca y eso no se considera intervencionismo", reflexiona sin miedo a enseñar las vergüenzas del sistema.


ISABEL REPISO - Público.es - 17/11/2009


miércoles 11 de noviembre de 2009

La Gripe €

La Gripe € es un virus de origen Gürtelino detectado por primera vez en el frágil cuerpo de Don Francisco Camps, Valencia 2009. Las primeras declaraciones del Presidente del Gobierno ante esta nueva enfermedad no fueron un consuelo, pero tampoco una revelación: no son zombies, dijo son infectados. La alarma social saltó enseguida.Tras la aparición de nuevos casos de Gripe € a lo largo de la geografía ideológica española, el Ministerio de Salud recomienda evitar viajes hacia aquellas localidades en cuyos ayuntamientos se haya reportado un número importante de casos. Es preciso también no mantener contacto directo con personas que presenten una tendencia macarra. Hay que lavarse las manos con agua y jabón a menudo pero no lanzar la mierda a otro lado. No es recomendable desarrollar los siguientes hábitos por ser bastante perjudiciales para la salud: no a los regalitos caros, no a los paseos en yate, no a los bronceados. Tendrá que consultar al médico si su saldo en la cuenta corriente supera los 38º de fiebre. Y sobre todo, si alguien cercano a usted presenta síntomas de la Gripe €, no se arrime demasiado a susBigotes: ni lo bese, ni lo abrace, procurando a toda Costa no respirar su aliento.Con la llegada del frío las cosas se van a poner más crudas. Son cada vez más las llamadas SOS y cada vez menos los españoles sanos. El virus se propaga con facilidad y el Gobierno está dispuesto a derrotarlo. Algunos dicen que la Gripe € es una invención de la izquierda para distraernos de los verdaderos problemas del país. Pero ojo, vaya tomando medidas, el virus Gürtelino no deja alma en pie.
Luna Miguel, Público.es

jueves 5 de noviembre de 2009

Aristóteles

La virtud es, por tanto, un hábito selectivo, consistente en una posición intermedia para nosotros, determinada por la razón y tal como la determinaría el hombre prudente. Posición intermedia entre dos vicios, el uno por exceso y el otro por defecto. Y así, unos vicios pecan por defecto y otros por exceso de lo debido en las pasiones y en las acciones, mientras que la virtud encuentra y elige el término medio. Por lo cual según su sustancia y la definición que expresa su esencia, la virtud es medio, pero desde el punto de vista de la perfección y del bien, es extremo.

No toda acción, empero, ni toda pasión admiten una posición intermedia. Algunas se nombran precisamente implicadas con su perversión, como la alegría del mal ajeno, la impudencia, la envidia; y entre las acciones el adulterio, el robo, el homicidio. Todas estas cosas son objeto de censura por ser ruines en sí mismas, y no por sus excesos ni por sus defectos. Con respecto a ellas no hay manera de conducirse rectamente jamás, sino que siempre se yerra. No hay en estos asuntos un hacer bien o un no hacer bien, como en punto a con qué mujer o cómo o cuándo cometer adulterio, sino que sencillamente el hacer cualquiera de estas cosas es errar.

Sería igualmente absurdo pretender que en la injusticia, la cobardía y el desenfreno pudiese haber un medio, un exceso y un defecto porque entonces habría un medio del exceso y del defecto, y un exceso del exceso y un defecto del defecto. Así como en la templanza y en la valentía no hay exceso ni defecto, por ser el término medio en cierto modo un extremo, tampoco en aquellas cosas hay medio ni exceso ni defecto, sino que como quiera que se obre, se yerra. En suma, no hay término medio del exceso ni del defecto, como tampoco exceso ni defecto del término medio.

Ética Nicomaquea, Libro II. Aristóteles. Traducción por Antonio Gómez Robledo, ed. Porrúa, México, 1967.

Las serpientes ciegas

Parte de una historia de búsquedas, que nos habla de Ben Koch, un idealista en busca de ideales, al que encontraremos en los inicios del Partido Comunista en unos Estados Unidos azotados por la depresión y seguiremos hasta la Guerra Civil española, escenarios perfectos para que Felipe Cava (guionista) vaya enfrentando a su protagonista a los discursos programáticos, a las ilusiones quizás excesivamente ingenuas de los que abrazaban las ideologías en busca de una revolución que nunca llegó. Jugando con una estructura temporal paralela, vamos conociendo su historia, pero también la de la pérdida de su inocencia. Asistimos al abrazo de las ideas, a su formación y a su victoria, pero también a su perversión y derribo. En un análisis casi cruel, Cava parece plantear que las ideas son utopías destinadas a ser manipuladas y destrozadas por un ser humano incapaz de separarse de sus egoísmos y avaricias. Da igual la geografía y los momentos: la ingenuidad de quien defiende un ideal, muchas veces sin ni siquiera llegar a comprenderlo, será siempre derrotada por una perversión que es innata al ser humano. El diablo siempre vencerá, es el destino.

Un discurso amargo que sólo deja una salida: el ser humano siempre tendrá la debilidad de su humanidad, sólo el pensamiento crítico, la inteligencia y el sentido común deben ser las guías de nuestras ideas, intentando compensar esos lances de apasionada humanidad tribal inevitable. Una apuesta que, en buen ejemplo, el propio Cava pone en duda con un final tan sorprendente e inesperado como socarronamente acertado con los lápices de Bartolomé Seguí.




ÁLVARO PONS - EL PAÍS- 05/11/2009